martes, abril 19, 2011

Si al final de la vida hay algo o alguien
que decide

algún tipo de recompensa
estoy seguro
que me merezco
un puto premio
por haber soportado
la mayor parte de las veces callado la puta boca
por una cuestión de mínimo respeto
la mierda y la miseria

de los demás malcriados
egoístas
pendejos consentidos
de bocaza grande que todo lo quiere devorar
y todo lo quiere hablar
que no sirvieron siquiera para limpiarse
el culo con sus propias manos
o limpiar el rastro de mierda y desperdicio que fueron dejando
y que hizo que me ensuciara mis zapatos
mi ropa
y mi cara.

jueves, enero 27, 2011

Odio a todo el mundo.

Y parece que no comparto sus motivos para estar sonriente.

miércoles, diciembre 08, 2010

Hoy
me hice un test
on-line
y mis respuestas
arrojaron
la respuesta de que
tengo un
trastorno depresivo mayor.

Nada nuevo
bajo
el
sol.

Parece que un
montón de
pedazos de
plástico
y circuitos
pueden
entenderme
y saber sobre mí
más y mejor que
mis propias
tripas.

sábado, noviembre 27, 2010

Solo contra todos

Ayer vi un filme increíblemente duro y sórdido, muy sórdido, de Gaspar Noé, que se llama 'Solo contra todos'. Por momentos (muchos), la voz interna del personaje principal era mi propia voz interna, llena de frustración y resentimiento, pero también llena - hasta la indigestión, hasta la implosión - de lógica, ante lo podrido de los aconteceres y los personajes que pueblan el ambiente circundante, casi todos despojados, tanto, hasta formar parte de la basura de las calles de las ciudades por las que caminan.

Los planos cortos en los que aparecen los decadentes amigos del personaje principal, de a uno por vez, explicando porqué no pueden ayudarlo y porqué están ellos mismos en la ruina muestran con plena contundencia el corte de cualquier lazo entre el personaje y algún grupo social que pueda brindar alguna piedra sobre la que apoyarse. Noé despedaza la fantasía gregaria de los hombres a cada minuto del filme.

No hay ni una concesión en todo el film. El propio personaje está innominado. Lo que parece retorcido llega a serlo aún más conforme el metraje avanza. Hay introducción de textos, tipo aforsimos, al estilo de Goddard. Pero a diferencia de éste último no son ganchos estilísticos con frases sosas típicas de la tan francesita cine-intelligentsia de los 60' sino frases de un peso marmóreo, demoledoras.

viernes, octubre 29, 2010

Chica estúpida

You're just a stupid girl
You really got a lot to learn
Start living again
Forget about remembering
You're such a stupid girl.

You're such a beautiful fish
Floppin' on the summer sand
Lookin' for the wave you missed

When another one is close at hand
You're such a stupid girl.

You're such a stupid girl.

I saw you in Mercedes Benz
Practicing self-defense
You got it pretty good I guess
I couldn't see your eyes
You're really stupid, girl.



Neil Young junto a los Crazyhorse.

lunes, agosto 30, 2010

Menos mal que llegaste Pajarito, esto está lleno de pendejas desconocidas y multicolores y yo me muero de ganas de fumarme un porro con gente cercana. Acto seguido sacó una pipa y empezó a echarle fuego con un encendedor. En el hueco había un cogollo enorme con vetas rojizas ¡Esto va a estar bueno! Yo andaba con una tos terrible desde hacía una semana y justo estaba en un período muy fumeta (de porro y de cigarrillos). Y viene H. y nos recibe con esa alharaca. De puta madre.
Che, ¿y no te trajiste disfraz? Entonces tengo algo para vos, dijo al ver que me encogía de hombros. Se metió en la casa, a la habitación de la iguana, y salió con un camperón negro de tartán que me quedaba de mil maravillas. A la medida. Iba a ir de vampiro por ahí. Con lo que me gustan los hijos de la noche. Uh, estás excelente, tenés cara de vampiro y todo, preguntale a M. si no tiene algo de base blanca, porque con tus ojeras naturales y una cara pálida quedarías perfecto. Sacate los lentes por favor. Hablábamos, fumábamos, tomábamos mucha cerveza.
Era el cumpleaños de M., hija de H. y amiga mía. Estaba F., el novio de M. También G., con quien fuimos en el baúl del auto de M., metidos entre paja sobre la que en la tarde había estado una oveja - que en los días siguientes H.
prepararía de oveja-astronauta para un comercial que sería filmado para la Coca-Cola de Panamá - botellas de cerveza, petacas con beberajes varios, mochilas, etc.
Pasaban los minutos y yo estaba cada vez más borracho. Y la tos no cejaba ni un poco. Pero le seguía dando al cogollo mágico. H. le había puesto un disfraz de astronauta (el de la oveja) a uno de sus muchos perros, que se paseaba envuelto en tela color cromo, echando destellos en la noche fría, para risa mía y de G.; éste - que estaba disfrazado de científico loco; su padre había armado unos lentes increíbles, con varios cristales y aumentos puestos en brazos de metal plegable - hablaba con El Aldo, que es un pibe que dibuja para DC Comics y Marvel, un salado con el que estuvimos hablando de películas de zombies (parece que ahora están muy de moda los zombies y la clase B, mierda) y vampiros, tenía una máscara sadomaso, con forma de perro, una bizarreada.
En cierto momento se me desenfocó la vista. Cuando pude recortar una silueta definida me di cuenta de que dos pibes, amigos de M. de la Escuela de Música, tremendos palomeques, estaban encima de G. y le querían pegar. Me acerqué callado la boca, escuchando y viendo cómo venía la mano, y midiendo al tarambana más grande de los dos. Por lo que oía, G. le había pegado un tangerinazo en la cabeza a uno de ellos, que estaba, justo en ese momento, vomitando la borrachera. El tarambana grande estaba agresivo y se le iba encima a G. cuando sin que se lo esperara lo saqué del medio con una mano en su cuello y comencé a empujarlo mientras le decía
¿qué te pasa, gil? ¿qué te pasa, gil? y le daba un par de cachetadas. Me lo llevé un par de metros lejos a los golpes bajo la mirada sorprendida de G., El Aldo, H., M., y demás invitados; el tarambana grande iba de espaldas y se llevó puesta una carretilla, cayendo de espaldas, con estrépito y gran pompa. A pesar de su sorpresa intentó levantarse, pero lo cacé del pescuezo justo antes de que se pusiera sobre sus pies y pudiera pegarme. Te rompo todo te rompo todo. No recuerdo quién nos separó. El tarambana grande, humillado, me decía te voy a romper la cara, Spock ¡Spock! ¡Tremendo nerd! Venite, dale, venite que te lleno la cara de dedos. Yo lo bravuconeaba.

Quedó por esa. M. se fue afligida. Resultó que le cagué la fiesta. Entonces llamé al tarambana grande y me lo llevé, de nuevo, del cogote, a la oscuridad. Le pedí disculpas. El tipo seguía cabreado, ya no conmigo, pero sí con G., que le había embocado una tangerina en la jeta a su amigo.
Bueno, le dije, no fue en una mala, flaco. El tipo tiró una tangerina a la oscuridad y justo ahí estaba tu amigo. Está todo bien. Olvidate. En serio. Al final, los dos tarambanas se fueron a dormir. Me fumé algún cigarrillo más y le pedí disculpas a M. Sin embargo, tenía el pecho inflado de orgullo de macho alfa.

Como yo no sabía nada del incidente con la tangerina le pregunté a G. qué había pasado. Me dijo esto: mirá, estábamos con El Aldo hablando y escuché a un tipo lloriqueando en la oscuridad, por la novia, que le había mandado un mensaje de texto diciendo que lo dejaba. Y escuché otra voz que lo consolaba o algo así. Y bueno, tiré una tangerina para ver que onda, y le di en el medio de la frente a uno, eso parece.

martes, agosto 24, 2010

- Si, hace un rato vimos a un par de fichitas cagándose a piñas en el medio de la calle, se daban mal. Los autos pasaban y los tipos se encajaban trompada limpia trompada limpia trompada limpia mientras esquivaban puteadas de los conductores - que a pesar de ser trogloditas descerebrados por naturaleza se embolan si uno no los deja circular libremente -, para deleite de nuestros ojos. Eso es algo bueno para pasar el rato. Nos regodeamos viendo la trifulca. Los hippies de la EMAD miraban asqueados, pero duros, todos quietitos, mirá si vamos a hacer algo ¡capaz que nos pegan a nosotros! Enseguida pasó un policía y cortó todos los mambos. Igual, uno de los chafis, al ratito, salió disparado para la esquina donde estaba el otro, esperándolo tranqui. Y se empezaron a dar palo de nuevo. Uno de ellos, el que duerme en la puerta del comité del MLN (chupá Pepe, chupá ¡ja!), volvió con la cabeza y el torso desnudo llenos de sangre. Andaba medio boleado, como grogui, tambaléandose. En fin, qué espectáculo Ramón, ¡qué espectáculo!